Categorias

Idioma

Sagacidad y arribismo: el rostro atractivo del mal social

Octavio Cruz

La persistencia de las jerarquías en las pirámides sociales —globales, regionales o locales— se sostiene sobre un engaño colectivo: confundir la sagacidad y la astucia con auténticas virtudes humanas.

Esta distorsión constituye una de las pruebas más evidentes de la decadencia de muchas sociedades e instituciones que, creadas originalmente para elevar el comportamiento humano, terminan legitimando mecanismos que exaltan a personajes definidos por la trampa, la marrulla y el engaño. Basta observar algunos de los más recientes ejemplos de presidentes elegidos en distintos países del mundo.

Impulsada por la ambición de adquirir privilegios permanentes e irrevocables, una variopinta fauna de arribistas se dispone a escalar estas estructuras amuralladas, defendidas con furia y voracidad. En ese escenario conviven aristócratas venidos a menos, elitistas y trapecistas del poder, quienes no dudan en aliarse con dinámicas criminales para acelerar su ascenso. Para ellos, violar las reglas no representa una falta moral, sino la fórmula más eficaz para alcanzar la cima.

Al coronar el poder y mirar con desdén a quienes permanecen abajo, estos individuos logran camuflar sus orígenes turbios y normalizar métodos mesiánicos, impresentables e indecentes. Así, la trampa individual termina convertida en sistema y, aunque errático, acaba siendo aceptado colectivamente, consolidando inequidades inadmisibles bajo el manto de un éxito mal habido.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Compartir en:

Has olvidado tu contraseña

Registro