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Como el 1 de mayo de 1936: con López y contra la reacción

Y ahora, el 31 de mayo, con Cepeda a ganar en primera vuelta

Carlos Arturo Rodríguez Diaz

Después de 45 años de hegemonía conservadora, el liberalismo en 1934, eligió a Alfonso López Pumarejo como presidente de Colombia quien, enarbolando la Revolución en Marcha, propuso importantes reformas políticas y sociales a las que la oposición tachó de marxistas. En este marco, el presidente López entendió que la época de las reivindicaciones sociales había llegado y aprovechó el  de mayo de 1936 como escenario para la reafirmación de la Revolución en Marcha.

Cuenta la historia que, en aquella oportunidad, desde el balcón principal del palacio de la Carrera y ante una multitudinaria manifestación de las fuerzas sindicales, hicieron presencia junto al presidente de la Republica los dirigentes; Carlos Enrique Silva y Gilberto Vieira, representando a la Confederación Sindical Colombiana, CSC y Gerardo Molina, a nombre de las juventudes estudiantiles.

Carlos Enrique Silva, inicio su intervención diciendo: “Compañero Alfonso López. Por primera vez en la historia de Colombia un presidente de la República oye de labios de un trabajador que habla a nombre de cuatro millones de proletarios colombianos, el título de compañero, que es el más alto título que la masa trabajadora puede dar. Para reconoceros como compañero nuestro, no venimos por los caminos de la adulación. Hemos comprobado que dedicáis horas enteras al trabajo, buscando de buena fe el beneficio de las masas…”

Gilberto Viera, subrayó al mismo tiempo la necesidad de la ampliación de la legislación obrera con nuevas Normas y el cumplimiento de las ya aprobadas, “pero debo poner un acento especial en el problema de la ampliación y cumplimiento de la legislación obrera. Las leyes que protegen a los trabajadores, que encarnan una aspiración de las masas, son burladas en muchas partes, pero especialmente en las empresas imperialistas…”

Gerardo Molina, situó su intervención en el significado que para los trabajadores debía tener esta manifestación del 1º de mayo de 1936: “El saldo que va a arrojar esta jornada formidable, es la constancia que debe quedar en todas las conciencias de que las mayorías trabajadoras han aparecido en la política activa y que su programa consiste en nacionalizar a Colombia…”

El presidente Alfonso López Pumarejo, después de escuchar los discursos de Carlos Enrique Silva, Gilberto Vieira y Gerardo Molina, pronunció ante la multitudinaria manifestación de las fuerzas sindicales un formidable discurso.

“El cambio de color político en los funcionarios públicos no es una revolución, si al cumplirse no lleva a cada nueva posición adquirida una orientación nueva, un nuevo concepto administrativo, dando por resultado una trascendental modificación en la vida pública, en determinado sentido político”. Esta revolución es: “Un movimiento político constitucional dirigido a modificar radicalmente las bases y la organización del Estado”.

Un aspecto fundamental de la Reforma fue la declaración explícita según la cual las autoridades han de asegurar “el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares”; a la noción del “derecho natural” se superpuso la del “deber social”. Aunque se garantizó el derecho a la propiedad, se estableció que ésta es “una función social que implica obligaciones”, con lo cual se abrió camino el principio de que la utilidad pública o el interés social priman sobre el interés particular. La asistencia pública es función de la Nación; el trabajo, “es una obligación social y gozará de la especial protección del Estado”, y la huelga, queda consagrada como derecho constitucional, excepto para los servicios públicos.

La Reforma estableció el rol estatal: “El Estado puede intervenir por medio de leyes en la explotación de industrias o empresas públicas y privadas, con el fin de racionalizar la producción, distribución y consumo de las riquezas, o de dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho”. 

Como primer desarrollo de la Reforma, se promulgó la célebre ley 200 de 1936, o Ley de Tierras, que reafirmó el concepto de la propiedad y estableció dos formas para probarla: el registro o la destinación económica; es decir, los terrenos explotados económicamente y predios sin destinación económica que revertirían al Estado en el término de diez años.

La Revolución en Marcha comportó también reformas tributarias y se estableció el concepto de “exceso de utilidades” y el impuesto de patrimonio.

En materia sindical, promulgó la Ley 83 de ese año que, reconoció a los sindicatos el ejercicio de actividades propias del Derecho de Asociación y suprimió el paralelismo que operaba en algunas empresas.

En 1935, estimuló la realización del primer Congreso obrero-campesino nacional, evento que sentó las bases para la creación de la CTC, que fue una Central Sindical fundamental en defensa del gobierno progresista de Alfonso López Pumarejo. 

Estas Reformas Sociales trajeron de inmediato una fuerte ofensiva contra el gobierno por parte de la Asociación de Propietarios y Empresarios Nacionales, APEN quien, junto con el partido conservador y liberales, adversarios de López Pumarejo, nuclearon los sectores de la Derecha para arreciar la ofensiva de oposición con la llamada táctica de la “acción intrépida”. 

En medio de esta intensa confrontación política, el sindicalismo respaldó al gobierno y agitó entre los trabajadores la consigna. “Con López y contra la reacción”.  Con los Liberales Progresistas, el Partido Comunista, el Frente Popular, Vanguardia Socialista y grupos de intelectuales, organizó a las fuerzas democráticas en defensa del gobierno y de las Reformas Sociales, alcanzando un avance político al aislar a la Derecha que, renuncio a las invitaciones insurreccionales contra el gobierno.

Hoy, después de 90 años se mantienen los dos bloques políticos; por un lado, la Derecha que obstruye las Reformas Sociales, y que es la misma que desafió al gobierno de Alfonso López Pumarejo, la que descalificó a Jorge Eliecer Gaitán, la que estigmatizó a Luis Carlos Galán, la que buscó opacar el Salto Social de Ernesto Samper y la que se opone a las reformas sociales del presidente Gustavo Petro.

Por el otro, estamos los sectores Progresistas agrupados en la “Alianza por la Vida”, que es una coalición política y social, para avanzar con las Reformas Sociales, el Estado Social y Democrático de Derecho, la Paz y para respaldar la candidatura de Iván Cepeda y Aida Quilcué a la presidencia de la república.

La Alianza por la Vida, está integrada por el Pacto Histórico, el Partido Verde, Todos somos Colombia, Partido en Marcha, Liberales con Cepeda, Partido Comunes, movimientos indígenas, sectores sindicales, pensionales y sociales con Cepeda, la tendencia política de Luis Gilberto Murillo y movimientos disidentes del partido conservador y de la U, entre muchos otros.

Cuando nos acercamos al 31 de mayo, día de las elecciones, debemos intensificar el llamado a votar por los Derechos, la Democracia, el Bienestar Social y la Paz.  Nuestro voto por Iván Cepeda y Aida Quilcué a la presidencia de la república, es un voto por la Vida, la Democracia, la Paz y la Convivencia Nacional.

Bibliografía

Discurso Carlos Silva 1º de mayo 1936,

La protesta urbana en Colombia, Medófilo Medina.

Los radicales del siglo XIX, Gonzalo España.

La Revolución en Marcha, Carlos Villalva Bustillo.

Discursos 1º de mayo de 1936, Biblioteca Banco de la Republica.

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