Víctor Manuel Alarcón Zambrano
Dice el refrán que “al caído, caerle”… pues eso está ocurriendo en los Estados Unidos con la política antinmigrante de la administración actual. Aunque el descontento es de la mayoría, las deportaciones continúan con o sin violencia para el extranjero, y aún más, crece el número de auto deportaciones voluntarias.
Deportaciones, amenaza de negación de nacionalidad para hijo de extranjero nacido en suelo americano, suspensión de solicitudes de asilo y de residencia permanente, negación del derecho al estudio de menores y al servicio médico, negación al servicio de transporte si no presenta documentos de permanencia legal en el país, incremento en las tarifas de visa y otros procesos legales en inmigración, estas y otras medidas han afectado visiblemente a la comunidad extranjera que vive momentos de incertidumbre y miedo.
Y como si lo anterior no fuera suficiente, ahora aparece un extranjero, para infortunio nuestro, un colombiano, presentado al congreso un proyecto de reforma constitucional para acabar con el privilegio de la doble nacionalidad.
Se trata del recién elegido senador republicano Bernie Moreno, nacido en Bogotá pero naturalizado americano. Llegó a Estados Unidos, se hizo americano y a través de un concesionario automotor de su propiedad amasó una fortuna avaluada en más de 250 milllones de dólares. Se olvida de su madre patria a la que como Judas jura querer mucho, se cree de mejor familia y ahora como fiel lacayo servil republicano (disculpas por la redundancia), lucha por abolir un derecho vigente desde el día en que nació el país.
Si bien es cierto que la Constitución de los Estados Unidos no menciona explícitamente la doble ciudadanía, la Corte Suprema ha afirmado que es un “estatus reconocido desde hace mucho tiempo en la ley”. La enmienda 14 de la carta estadounidense es la principal base constitucional, que protege a las personas de la pérdida involuntaria de la ciudadanía. En casos históricos como Talbot vs Jansen (1795) y Afroyim contra Rusk (1967), la Corte Suprema dictaminó que un ciudadano estadounidense no puede ser despojado de su ciudadanía a menos que la renuncie voluntariamente con la intención expresa de hacerlo.
El concepto de doble nacionalidad significa que una persona es ciudadana de dos países al mismo tiempo. Las personas pueden tener doble nacionalidad por la aplicación automática de diferentes leyes, en lugar de por elección propia. Por ejemplo, un niño nacido en un país extranjero de padres ciudadanos estadounidenses puede ser tanto ciudadano estadounidense como ciudadano del país de nacimiento.
Un ciudadano estadounidense puede adquirir la ciudadanía extranjera por matrimonio, o una persona naturalizada como ciudadana estadounidense puede no perder la ciudadanía del país de nacimiento.
El gobierno de los Estados Unidos reconoce que la doble nacionalidad existe en la práctica, en gran medida como consecuencia de las diferentes leyes de ciudadanía de varios países, y la Corte Suprema ha establecido que la ciudadanía estadounidense no puede ser revocada involuntariamente por el gobierno.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos no fomenta la doble nacionalidad como política debido a posibles conflictos de lealtad y problemas legales, pero reconoce plenamente su existencia. Los ciudadanos con doble nacionalidad deben obedecer las leyes de ambos países, usar pasaportes estadounidenses para entrar y salir del país.
Así pues, como en otros temas presentados por la administración republicana ante la Corte Suprema, esta descabellada propuesta del señor Moreno ante el Congreso se enfrenta a importantes desafíos constitucionales.
La mayoría de países del mundo aceptan la doble nacionalidad. Los pocos que aun NO la aceptan son: En Asia, China, India (ofrece OCI como alternativa), Japón, Singapur, Malasia, Arabia Saudita, Brunéi, Kuwait, Omán, Catar, Corea del Norte, Uzbekistán, Laos, Nepal. En Europa, Andorra, Mónaco, San Marino, Estonia (con excepciones), Austria. En África, Botswana, Camerún, R.D. del Congo, Eritrea, Etiopía, Libia, Mauritania, Senegal, Tanzania, Congo. Y en América, Cuba, Surinam, Panamá, Paraguay, Honduras, Nicaragua (actualmente en proceso de reforma constitucional).
La nacionalidad es la relación jurídica entre una persona y un Estado, que determina la pertenencia del individuo a su nación de origen o de elección, mientras que la ciudadanía es la condición jurídica y política de una persona en relación con un Estado, y se basa en una serie de requisitos que el individuo debe cumplir para ser considerado ciudadano, es decir, para ejercer sus derechos políticos, sociales y legales en dicho Estado.
A pesar de ser un derecho humano fundamental que tiene todo ser humano y nadie tiene la facultad de suspenderlo o cambiarlo, según las Naciones Unidas hay en el mundo 40 millones de personas que son privadas de su nacionalidad, son apátridas involuntarios.
La infortunada propuesta de este nuevo senador, no puede tener respaldo ni asiento legal. Más de 45 millones de extranjeros son doblemente ciudadanos americanos y tendrían que renunciar a su nacionalidad de origen. Y los primeros damnificados serian la primera dama Melany y su Barron Trump, quienes siguen siendo ciudadanos Eslovenos. Definitivamente, nuestro país da de todo.!!!




