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¡Las lentejuelas bien puestas!

Alberto Barbosa Peñaloza

La candidatura a presidencia y vicepresidencia de la Gran Consulta por Colombia se ha convertido en un reality donde los espectadores sedientos de problemas por convivencia quieren sacrificar a uno de los concursantes, sin importar si uno ha montado o no en helicóptero o si el otro vive noches de juerga que conllevan crisis internacionales.

Que si Paloma está de acuerdo con la adopción de parejas homosexuales, que si la JEP, que si Oviedo perdió su independencia, que si Paloma se está apartando del Centro Democrático. Temas que han ocupado la agenda luego de la elección, lo que ha demostrado que en esta pareja, hasta hace poco inimaginable hasta en Tinder, hay diferencias de opinión que se pueden abordar desde el respeto y sin necesidad de acudir al terapeuta de pareja, por ahora.

¿Quién dijo que presidente y vicepresidente tienen que pensar como 2 gotas de agua?

¿Quién dijo que presidente y vicepresidente tienen que pensar como gotas de agua? Tanto Paloma Valencia como Juan Daniel Oviedo han dejado claras sus posturas en aspectos fundamentales como que en Colombia se desangra día a día el sistema de salud, que la paz total ha sido solo un discurso que le ha dado cada vez más espacio a los violentos, y que la economía necesita un nuevo enfoque que frene el endeudamiento que ahoga las finanzas públicas, cuyas consecuencias se vivirán en la siguiente administración, y con un aroma estatizante que con el candidato Iván Cepeda solo nos llevaría al abismo. Esos son los solo algunos de los temas importantes y urgentes que se deben abordar desde el 8 de agosto.

Los que ven en Paloma a una uribista “pura sangre” tienen razón, pero con una sangre que no es la misma de hace 25 años, ha tenido que recibir transfusiones,  los sectores de opinión han cambiado, hay una izquierda consolidada pero estancada, y aunque las necesidades en seguridad pueden ser iguales o incluso más grandes  de aquella época, la estrategia de defensa carece de bases desde lo militar para que pueda llegar la institucionalidad y acompañar con “programas sociales que lleven el desarrollo a los territorios, ampliación de servicios públicos y aumento de las oportunidades en educación”, en palabras de Oviedo.

¿Queremos de nuevo el modelo de “Guardia Petroriana” y sus súbditos donde la opinión del emperador es ley por muy absurda que sea? 

¿Queremos de nuevo el modelo de “Guardia Petroriana” y sus súbditos donde la opinión del emperador es ley por muy absurda que sea?  Los que señalan graves grietas y desacuerdos en la dupla Paloma/Oviedo son los mismos que preguntan dónde está el disenso en el Gobierno actual, en el que los Consejos de Ministros se han convertido en rituales de secta donde el líder afirma y los demás asienten y sonríen por más misóginos, irrelevantes o utópicos que sean sus comentarios.

Si la viajera Francia Márquez se hubiera preocupado un poco más por los temas de Estado y alzar su voz para al menos mostrar un poco de inquietud a las locuras del presidente es posible que hoy fuera una opción para la izquierda y  sectores que aun no definen su voto, pero ha sido más importante llenar de sellos su pasaporte,  fabricado por Thomas Greg & Sons, y hacer acuerdos con países africanos para llevar el swahili, antes que el inglés, a “El Pueblo”, dos palabras que se han  convertido en comodín para justificar el absolutismo.

Hay posibilidad de un Gobierno donde exista la discusión sin miedo a que la controversia se transforme en motivo de despido inmediato.

En el Ejecutivo debe existir la discusión sin miedo a que la controversia se transforme en motivo de despido inmediato, dónde el respeto a la diferencia sea cada vez más rutinario, en el que ante una iniciativa como el “shu shu shu” a las EPS sea tratado en el gobierno y en la opinión sin la pasividad que ya trae titulares de muerte al lado de los de guerra y desplazamiento en el Catatumbo y otros puntos del país.

Las últimas semanas evidencian una Paloma que puede ser la primera mujer presidenta con ¡los pantalones bien amarrados y un vicepresidente con las lentejuelas bien puestas! La preferencia sexual de Juan Daniel Oviedo es tan relevante como las grandes dotes de bailarín de José Manuel Restrepo.

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