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La crisis de la credibilidad: cuando la palabra empeñada ya no basta

José Ángel Londoño Ortíz

Difícil la decisión que debe tomar el partido Centro Democrático frente a la Cámara por los colombianos en el exterior, que gano las elecciones el 8 de marzo de 2026. Es una muestra de la trascendentalidad de las decisiones políticas, donde la certeza del trabajo, las propuestas y el compromiso riñen con el oportunismo y la falta de palabra ante la oportunidad de ser congresista, primero y representar a la migración en el Congreso Colombiano, después. 

La trama de esta nueva novela del Centro Democrático

El 31 de enero de 2026, el Director General del Centro Democrático Gabriel Vallejo y el director del mismo partido en el Exterior, Fabio Andrade, recibieron a través de un correo electrónico, la renuncia de manera inmediata de Alejandro Murcia, como candidato a la Cámara por los Colombianos en el Exterior. 

Esto obedecía, según el mismo documento y cito textualmente: “las diferentes dificultades, inconvenientes y situaciones presentadas en el desarrollo del trabajo conjunto con mi compañera de lista, Olga Lucía Murcia, así como por la ausencia del respaldo financiero necesario por parte del partido para el desembolso oportuno de los recursos requeridos para la ejecución de la campaña,”

Es decir, Murcia presentaba una renuncia motivada. Eso significaba que, en esta etapa de la campaña, generaría una crisis institucional en el interior de este partido, la credibilidad y la sostenibilidad de un proyecto que estaba creando un grupo de personas que apoyaría esa candidatura. 

El avance hacia las elecciones

La respuesta, según fuentes de alta fidelidad, fue la de establecer un dialogo con todas las personas de la lista y crear una solución a la luz de las acciones presentadas. A estas alturas de la campaña, era diciente que la forma de abordar los temas de la migración por parte de Alejandro Murcia, distaban de las realidades del colectivo que quiere representar. 

Para muchas personas que seguíamos el avance de las candidaturas, era claro que Alejandro Murcia “no pegaba”. Según algunos colegas, “Godofredo Cínico Caspa” el personaje creado por el recordado Jaime Garzón, “era progresista”, frente a las tesis sustentadas por Alejandro Murcia, que, entre otras cosas, nunca respondió con propuestas para la migración colombiana, sino baso su campaña en diatribas continuadas en contra del Gobierno y de la representante saliente. Cada debate era una bronca continua, es decir, peleas y ningún argumento. 

De parte de Gabriel Vallejo, se llegó a un acuerdo claro. El acuerdo quedo, en que Alejandro Murcia se retiraba de la contienda política, no invertiría de su dinero. La responsabilidad política y parte de la financiera quedaba en manos de Olga Lucia Murcia y Camilo Florido sería el coequipero para cerrar la campaña en el exterior. Si se llegaba a ganar, Murcia (ahora el excandidato) renunciaba antes de recibir el acta de la Registraduría. En palabras claras, la candidata oficial a esa fecha era Olga Lucia Murcia, la segunda de la lista. 

Efectivamente, así sucedió entre el final del mes de enero hasta faltando 12 días de finalizar campaña, el 24 de febrero. Durante ese tiempo, Alejandro Murcia desapareció de la contienda política.  Pero ese día, el 24 de febrero, apareció de la nada Murcia, (el que renuncio) en un debate en Miami, coordinado por el periodista Gilberto Alvarado, sin contar ni avisar con ninguna de las personas que habían asumido la campaña, incluso consultando fuentes, sin contar con el respaldo de Fabio Andrade, el encargado de el Exterior.  

¿Qué fue lo que paso? 

 El paso atrás de Alejandro Murcia se dio cuando la campaña del Centro Democrático empezó a remontar. Según datos de Google Analitics, después del retiro de Murcia (el renunciado) de debates y reuniones, el trabajo del que fue llamado “el dúo dinámico” en el interior de ese partido, conformado por Olga Lucia Murcia y Camilo Florido, logro despertar ese electorado que vota de forma tradicional a la derecha en el exterior, principalmente en Estados Unidos. Florido se dio la pela casa a casa. Murcia (la verdadera candidata) demostró que se podía hacer un pequeño fortín político en el exterior, con una agenda en medios, trabajando con lideres y activistas en Europa y hablando de propuestas, posturas y alternativas de solución. 

A Olga Murcia nunca se le vio denigrando a personas, ni hablando mal de otros candidatos, y ni siquiera se le escucho hablar de la gestión de Carmen Felisa Ramírez Boscán, cosa extraña para candidatos al Senado por parte de esta colectividad política.  Hizo un trabajo, junto a su asesor, Ricardo Marín Rodríguez, impecable, políticamente hablando.  

¿Que será lo que va a pasar? 

Entre la palabra dada, el oportunismo y el trabajo serio, Gabriel Vallejo tiene en sus manos una difícil decisión. Con Olga Lucia Murcia, se puede tener un dialogo abierto, de creación de proyectos que beneficien a la mayoría, como comunidad colombiana en el exterior. Hay espacios, de dialogo, se deja hablar y escucha. Esto falto en la gestión de Ramírez Boscán. 

Con Alejandro Murcia, ante las realidades políticas que se presentan con vista a las elecciones presidenciales, no habría más que problemas, peleas y poca acción legislativa, dado caso es reconocido su sectarismo político y falta de dialogo. Su frase de cajón es “ya lo manejo yo”. 

Los retos de la nueva legislatura en Colombia

La comunidad colombiana residente en el exterior vive hoy una de sus mas oscuras crisis de representación, en los últimos 20 años. 

Ad portas de una regularización masiva en España, que podría definir el ciclo migratorio de más de 450.000 colombianos, que están en fase de denegación de su solicitud de asilo, además de los otros, que no presentaron solicitud, sino que han decidido esperar los dos años para una regularización por vía administrativa, hay una crisis en las citas de los 11 consulados presentes en este país, que a día de hoy no ve solución alguna. 

El servicio consular colombiano no recibió ni una acción de control político en los últimos 4 años por parte de la Representante saliente, Ramírez Boscán. 

Todo se ha venido disfrazando de un “Informe de Gestión”, que señala el crecimiento del servicio consular prestado, pero no señala de manera fidedigna, los miles de personas que aun no pueden acceder a estos servicios porque no hay citas disponibles, ya no digamos personal para atenderlos. Oferta mínima a una demanda creciente de servicios, aunada a un déficit consular integral que no ha modificado su proceso organizacional desde el año 2006. 

En los Estados Unidos, las acciones de la actual administración Trump han generado la decadencia total del respeto por la dignidad humana, el respeto por los derechos humanos, la desestabilización de familias migrantes trabajadoras, además de crear un clima de zozobra e inestabilidad que han hecho de la migración de trabajadores, un crimen de estado. 

Ante este panorama, y la posibilidad, según las diversas encuestas, de la elección de Iván Cepeda como presidente de Colombia en segunda vuelta, el perfil de esta curul deberá ser de diálogo y concertación, ya que sería la primera vez desde el año 2014 que la curul de los colombianos en el exterior no este alineada políticamente con la elección presidencial. 

Esto, ya que para que puedan tener futuro propuestas que beneficien a los más de 7.5 millones de colombianos en el exterior, que son el 3% del PIB solo en remesas seria imperativo. Hay que hacer y ejecutar un control político exhaustivo, ante el nuevo escenario institucional y el recién creado Viceministerio de Migraciones, al interior de la Cancillería.  

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