Antonio Melo Salazar
Tomado de: La Editorial.com.co con autoprización del autor
El imperio español pasó de manos de los Habsburgo a los Borbones y en ese tránsito resultaba impostergable implantar reformas de toda índole, entre ellas, los derechos y el trato para con los habitantes de las tierras conquistadas a través de la violencia física, espiritual y cultural, que se tradujo en millones de muertos y la destrucción de varias civilizaciones.
Entre las muchas reformas se resaltan las llamadas Leyes de Burgos, que reconocían el concepto de propiedad colectiva de la tierra entre las comunidades indígenas, para lo cual fueron establecidos los resguardos; la abolición de los terrazgos y la supresión de las diversas formas de esclavitud y trabajo obligatorio no remunerado existentes, así como el reconocimiento de los derechos de ciudadanía de los miembros de las comunidades originarias. Por supuesto, que el proceso tomó (¿ha tomado?) siglos. En tal acomodamiento se sucedió el proceso de independencia y la creación de la República de Colombia.
Los resguardos adquirieron enorme significación en los albores de la república cuando la primordial fuente de recursos de los gobiernos la constituía la propiedad de la tierra, asunto que se potenció- en el caso de los resguardos, ejidos y baldíos– sobre todo por los que se situaban en las cercanías de las ciudades más importantes como era el caso de Popayán.
Toda la perorata anterior para ubicar al lector en la que, parece, habrá de ser el centro de contradicciónde los principales contendores en la disputa en las urnas por la presidencia.
Resulta que las tierras de los resguardos habían adquirido un atractivo enorme por su feracidad y estratégica cercanía con Popayán y vecindad con las de connotados terratenientes, entre los que se destacaba el más poderoso de ellos: Ignacio Muñoz, quien muy pronto, inició una confrontación radical con comunidades indígenas, particularmente la etnia Nasa y su más destacado líder: Manuel Quintín Lame Chantre.
La controversia se definió con la pérdida de las tierras por la comunidad indígena, la migración masiva de los Nasa al Tolima y una prolongada persecución en la que Lame fue encarcelado en más de cien oportunidades.
Un episodio relacionado cobra nueva trascendencia: Lame, el contradictor de Muñoz, estaba prisionero, esposado y de rodillas en una calle de Popayán, cuando Guillermo Valencia (el poeta y, luego, candidato presidencial) se acercó al líder indígena indefenso y lo abofeteó.
Resulta que Valencia pretendía ser el yerno de Muñoz y acceder a la mano de su hija Josefina. El asunto concluyó con la boda y el regalo de una cuantiosa propiedad rural como regalo de bodas. En tanto, Lame migró, con otros muchos Nasa, al Tolima, donde continuó su lucha y su peregrinar por las cárceles. Entre otras cosas, recuperó el resguardo de Ortega.
Resulta que Lame es el abuelo de Aída Marina Quilcué Vivas, la persona seleccionada por Iván Cepeda Vargas como candidata a la vicepresidencia, que ha realizado una prolongada lucha en defensa de los derechos humanos y las reivindicaciones indígenas. A su esposo, Edwin Legarda, lo asesinaron unos soldados, en un retén en el Cauca, el 16 de diciembre de 2008
Por el otro lado, Ignacio Muñoz, es el tatarabuelo de la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Susana Valencia Laserna, senadora y de familias caucana y tolimense, quien, entre otras propuestas pretendía dividir el Cauca en dos pedazos: una para los indígenas y afrodescendientes y, la otra para los que, ella llamó, “mestizos”.
Pero el asunto no para aquí, pues el padre de Cepeda, el senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado el 9 de agosto de 1994 por una confabulación de paramilitares y miembros del DAS y el ejército, vivió en Popayán y se graduó en la Universidad del Cauca, y su casa (la de su familia) es conocida en la capital del Cauca como la de la Foto Vargas y queda a dos cuadras de la Casa Valencia.
Como lo podrá apreciar el lector las contradicciones entre las dos candidaturas son de vieja data y se originan en una de las razones primordiales de confrontación que ha dividido a los colombianos por cientos de años.

Imagen: El Colombiano.com




