Carlos E. Lagos Campos
La política colombiana ha estado dominada durante las últimas décadas por una dinámica pendular entre los extremos: un péndulo que va desde la izquierda radical hasta la ultraderecha recalcitrante, sin detenerse en el punto donde, según Aristóteles, se encuentra la virtud: el justo medio. Sin embargo, las dos últimas grandes encuestas —la de Cifras & Conceptos y la más reciente del Centro Nacional de Consultoría (CNC)— muestran un fenómeno político que merece atención: el centro no solo es viable, sino que puede convertirse en la opción ganadora en 2026 si esta logra articularse en una coalición amplia, racional y democrática.
Las cifras no mienten: el centro existe y suma
La encuesta del Centro Nacional de Consultoría, divulgada hace pocos días, ofrece un dato crucial:
los candidatos y liderazgos asociados al centro político suman 17,1 % de intención de voto antes de cualquier alianza.
Ese porcentaje proviene de:
Sergio Fajardo: 7,8 %
Claudia López: 5,0 %
Juan Manuel Galán: 3,3 %
Mauricio Cárdenas: 0,7 %
David Luna: 0,3 %
A ellos se agrega el exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, quien registra 1,7 % en esta misma encuesta del CNC, un porcentaje modesto pero no despreciable, y además altamente integrable en una coalición técnica y moderada.
Sumar estos liderazgos —junto a Alejandro Gaviria, quien históricamente encarna el centro liberal y tecnocrático— permitiría consolidar un bloque cercano al 19 % antes incluso de iniciar una campaña unificada.
En un escenario tan fragmentado como el que describen tanto el CNC como Cifras & Conceptos, un bloque del 19 % no solo es competitivo, sino que sería determinante.
Cifras & Conceptos ya había revelado la inclinación del país hacia la moderación
La más reciente encuesta de Cifras & Conceptos, presentada semanas antes del estudio del CNC, había anticipado esta realidad:
El 62 % de los colombianos dice no sentirse representado por los extremos.
El 58 % prefiere candidaturas moderadas, dialogantes o de centro.
Es decir: el país está cansado de la polarización, de los discursos incendiarios y de quienes venden la política como un campo de batalla ideológica.
La ciudadanía quiere soluciones, no trincheras.
La encuesta del CNC solo confirmó lo que Cifras & Conceptos ya había mostrado:
el centro no es una entelequia ni un espacio vacío. Es un electorado real, amplio, creciente, pero huérfano de un liderazgo articulado.
El justo medio aristotélico como camino electoral
Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, enseñaba que la virtud está en el punto medio entre dos extremos igualmente viciosos.
Ese principio, aplicado a la política colombiana del siglo XXI, adquiere un valor extraordinario:
Entre el radicalismo refundacional de la izquierda dura y la reacción punitiva y extremista de la ultraderecha, el centro aparece como el lugar de la sensatez, la moderación, el equilibrio y la política pública basada en evidencia.
El centro no es timidez ni equidistancia.
El centro es racionalidad.
Y cuando Colombia ha elegido racionalidad, ha avanzado.
Cuando ha elegido extremos, ha retrocedido.
Una alianza posible, necesaria y ganadora
Si los grandes liderazgos de centro —Sergio Fajardo, Claudia López, Juan Manuel Galán, David Luna, Mauricio Cárdenas, Alejandro Gaviria y Juan Daniel Oviedo— logran construir un pacto de sensatez, tres cosas ocurrirían al instante:
- Se vuelven competitivos para pasar a segunda vuelta.
Con 19 % unificado, superarían a cualquier fragmentación de derecha o de izquierda. - Se convierten en el punto de encuentro natural de los indecisos.
El CNC muestra un bloque cercano al 19 % de personas sin definición:
esas personas tienden —históricamente— hacia opciones moderadas cuando ven riesgo de polarización. - Son la única coalición capaz de derrotar a cualquiera de los extremos en segunda vuelta.
Ya lo muestran las simulaciones de transferencias de voto:
si el centro se presenta unido, puede recibir apoyos tanto del anti-Pacto como del anti-ultraderecha.
Es decir: el centro unido gana.
El centro fragmentado desaparece.
2026: el último llamado al justo medio
Las dos encuestas coinciden en un mensaje inequívoco:
Colombia está buscando un proyecto político que no destruya instituciones ni quiera gobernar desde la rabia.
Si el centro comprende el momento histórico, si deja de lado egos, fracturas y cálculos personales, y si se presenta como una coalición de liderazgo sereno, técnico y democrático, puede ganar en el 2026, sin necesidad de vender sus principios.
Si no lo hace, el péndulo volverá a los extremos y el justo medio aristotélico quedará —otra vez— como una oportunidad perdida.
Pero por ahora, los números están ahí.
Las encuestas lo dicen.
El electorado lo pide.
Y la historia lo exige.
Es el centro el que tiene la opción real.
Es el centro el que puede triunfar.
Es el centro, finalmente, el que representa el justo medio que Colombia necesita.
La gran pregunta es si estaremos a la altura de las circunstancias políticas?




