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Otra pandemia que azota a Bogotá

Eduardo Villate

Este tema ha venido siendo tratado por los diferentes medios de comunicación de manera reiterativa, registrando el problema principalmente desde el punto de vista del incremento del número de fatalidades, superiores a las que ocurren por enfermedades muy graves.

Recientemente han aparecido en los diferentes medios de comunicación comentarios sobre la inseguridad tanto en las ciudades como en las carreteras, resaltando el incremento del número de muertos y heridos en accidentes de tráfico, llegando a equipararlo con un grave problema de salud pública.

La Ingeniería de Tráfico es una ciencia de carácter técnico, no especulativo, definida como la parte de la Ingeniería que tiene que ver con la reglamentación y el control del movimiento de personas y bienes por las calles y carreteras de manera eficiente y segura.

La respuesta de las autoridades tanto distritales como nacionales ha sido simplista: disminuir sucesivamente la velocidad a que pueden transitar vehículos en nuestras calles y carreteras, sin tener en cuenta el diseño y normas de construcción realizados con base en una determinada velocidad En las vías intermunicipales el límite de velocidad está determinado por ley de la república, como si los parlamentarios supieran algo de ingeniería vial, lo que significa que la velocidad es igual para todo tipo de vías, sin importar su diseño ni las condiciones físicas en que se encuentren. Igual criterio es adoptado por la autoridad de Bogotá D.C. que va por el sabio camino de que a velocidad cero no se producen accidentes.

Pero hasta ahora los recuentos y publicaciones han sido de carácter muy distante de lo técnico. Aun desde el punto de vista del gobierno distrital, que toma medidas para engañar al ciudadano corriente, creyendo que para resolver un problema la solución está en cambiarle de nombre al problema. En todo el mundo se sigue llamando Secretaría, o Departamento de Tráfico a la autoridad responsable de la aplicación de la Ingeniería de Tráfico en las ciudades y en el territorio. Como en Bogotá el tráfico de vehículos, automóviles, camiones, motocicletas, bicicletas y patinetas se ha convertido en una situación cada día peor para sus habitantes, la solución fue cambiarle de nombre a la autoridad responsable de su manejo y ahora se llama Departamento o Secretaría de MOVILIDAD, pero con esto, el problema del tráfico no ha quedado resuelto, ni mejorado ¡en lo más mínimo! Además, esta infantil manera de solucionar problemas ha penetrado aspectos aún más técnicos, por ejemplo: los pasos subterráneos ahora se denominan DEPRIMIDOS, tan vez porque más parecen diseñados por un Psiquiatra, que por un Ingeniero, con lo cual se explican y aceptan las tremendas fallas en su diseño y construcción.

El Tiempo del domingo 16 de noviembre relata con dramatismo y preocupación el incremento en accidentes de tránsito y las consecuentes muertes y comenta superficialmente las medidas tomadas por la administración distrital, entre otras la de restringir los sábados la circulación de vehículos no matriculados en Bogotá.

La situación descrita no cabe duda de que empeorará, dado que las autoridades pertinentes, cabe preguntar si existen, ignoran los principios fundamentales en los que se basa la ingeniería de tráfico.

Las medidas aplicadas hasta ahora nada tienen que ver con la prevención de accidentes y el incremento de mortalidad resultante. Las medidas son alcabaleras. El número de cámaras fotográficas se han incrementado para registrar más infracciones viales y cobrar las correspondientes multas. Pareciera que con ese espíritu alcabalero, lo que buscan las autoridades distritales es que se cometan más y más infracciones para incrementar sus recaudos. En esto coinciden los policías encargados de la vigilancia, pues dada su inmoralidad, un mayor número de infracciones les significara mayores ingresos. La policía de tráfico se ha tecnificado impresionantemente, no para controlar las situaciones y agilizar la circulación y disminuir las infracciones y consecuentemente el número de muertos. Se han tecnificado para optimizar el recaudo de las prebendas que exigen para eximir de comparendos a los infractores. Los policías de tráfico tienen cuentas bancarias para que con un simple número telefónico los infractores, igualmente inmorales, les transfieran el soborno convenido.

La medida de restringir en los sábados la circulación de vehículos no matriculados en Bogotá, no se toma para mejorar las condiciones de los matriculados en Bogotá, sino para ver si rescatan los recursos que se han dispersado para otros municipios, porque registrar vehículos en Bogotá no recibe beneficio alguno sino todo lo contrario.

Así pues, dadas las actuales condiciones de ignorancia e inmoralidad, solo se puede esperar un mayor número de infracciones, y consecuentemente un creciente número de muertos, pues se puede conducir bajo el efecto de alcohol, a velocidades por encima de las del diseño y estado de las vías, sin acatar la deficiente señalización, porque todo de soluciona consignándoles a los policías de tráfico en las eficientes cuentas promovidas por el Banco de la Republica para disminuir la circulación del dinero en efectivo o sea en billetes y monedas.

Las estadísticas publicadas muestran que el mayor número de muertos está en los motociclistas. Pero aquí hay nada por hacer. Las autoridades no se percataron de lo que significaba el incremento del número de motocicletas en circulación y no tomaron medida alguna. Hoy los motociclistas, que por las condiciones fuera de todo control a las que circulan, pareciera que carecen del instinto de conservación, constituyen una fuerza inmanejable que no está sujeta a control alguno. Por el contrario constituyen un peligro pues pueden bloquear completamente la ciudad y ejercer directamente su autoridad con salvajismo y violencia.

La ingeniería de Trafico

Esta rama de la ingeniería está montada sobre tres pilates, que deben tenerse en cuenta y operar simultanea y coordinadamente. Estos son:

  1. Ingeniería vial. Que comprende las normas de diseño y construcción de las vías, para que puedan cumplir con su objetivo que es el de permitir la movilidad de personas y bienes en términos de eficiencia y seguridad. En este aspecto se ha logrado en los últimos años avances importantes, porque se ha superado la doctrina de aquellos economistas que durante largos años sostenían que la construcción de vías producía inflación.

Pero en cuanto a la Administración vial, que le compete su aplicación para el correcto funcionamiento de las vías en condiciones de eficiencia y seguridad, Incluye principalmente la señalización clara y uniforme, a nivel tanto de vías urbanas como intermunicipales. A la administración vial le compete la determinación y demarcación de la velocidad máxima a que se puede conducir, calculada en función de la curvatura de la vía y del estado de mantenimiento de cada trecho de la vía para poder adelantar vehículos, de acuerdo con las características propias de cada tramo de una vía, dependiente de las condiciones geológicas como topográficas del terreno por el cual atraviesan. También es responsabilidad de la Administración Vial la señalización para protección de los peatones y de los niños y jóvenes en las zonas escolares. Igualmente la semaforización, con el propósito tanto de seguridad y prevención de accidentes como para lograr la circulación de vehículos de manera óptima dentro de las variables condiciones del volumen de tráfico en circulación. En materia de Administración Vial se puede afirmar que es un tema que se ignora profundamente en Bogotá.

  • Otro pilar en que reposa la Ingeniería de Trafico es el de la Educación Vial que consiste en principios de disciplina y civismo para entender y practicar las normas diseñadas para facilitar la circulación de vehículos y peatones en las mejores condiciones de eficiencia y seguridad. Programas de educación en la televisión y de distribución de los principios de cultura ciudadana que a todos beneficiarían.

Sobre esta materia es poco o nada lo que se ha hecho. Esta función reposa prioritariamente en los policías de tráfico, sobre quienes recae la responsabilidad de ejercer como máxima autoridad en las calles de la ciudad.

Se necesita tener un cuerpo policial debidamente entrenado, lo cual solo se logra vinculando un personal capacitado tanto físicamente como intelectualmente, con requisito mínimo de tener un diploma de bachiller para ser capacitado y entrenado debidamente. Este personal debería estar remunerado adecuadamente a sus responsabilidades y tener incentivos para mejorar sus ingresos en proporción a la reducción de infracciones de tráfico y la disminución de accidentes. Hoy no existe nada similar a los requerimientos en esta materia.

  • El tercer pilar sobre el cual reposa la Ingeniería de Trafico es La Autoridad. En las calles está representada por los policías de tráfico investidos del poder para detener y someter a los infractores a juicios de responsabilidad civil o penal según el grado de la infracción y a las sanciones monetarias pertinentes. Esta autoridad, como todas, debe ser inflexible y representar un orgullo para quienes reciben la responsabilidad para ejercerla. Pero para que los policías puedan ejercerla se necesita que hayan sido previamente educados y entrenados en esta materia, para que sientan con orgullo el ejercicio de este oficio.

Cabe destacar que para que la Ingeniería de Trafico produzca resultados, los tres pilares de los cuales depende: Ingeniería, Administración y Autoridad deben operar simultáneamente y con igual importancia y profesionalismo. Si uno de estos pilares falla, el esfuerzo de los otros dos se pierde.

Una reflección final

¿Cuál es el zapato que más duramente talla a los bogotanos?

¿El agua? No, pues a pesar de su importancia su escasez solo se siente de vez en cuando.
¿Las basuras? No pues solo afecta y temporalmente algunos barrios.
¿La Inseguridad? Un poco, por el temor a ser asaltado, pero fácilmente se olvida.
¡Sin lugar a duda el tráfico! Pues lo padecen los niños, los jóvenes y la tercera edad todos los días, varias veces al día y 365 días al año. Incluye inseguridad, pérdida de tiempo, incomodidad, incertidumbre, fatiga… y mucho más.

La solución se obtiene con EDUCACION. Pero no puede lograrse de la noche a la mañana. Requiere una actividad permanente y estratégica, que debe empezar en los colegios y escuelas y mediante diferentes campañas y el ejercicio estricto de la AUTORIDAD, hasta convencer a la población de que actuar pensando individualmente, creerse más inteligente o vivo, no beneficia a nadie y por el contrario perjudica a todos. Para que el beneficio alcance a la mayoría debe actuarse con civismo.

A pesar de la urgencia para superar este estigma que castiga a los bogotanos, las diferentes autoridades distritales lo han ignorado, desconociendo los avances en la ciencia del urbanismo, creyendo equivocadamente, que la solución está en construir más vías, más puentes y viaductos, más DEPRIMIDOS, y un METRO, todo en concreto, con lo cual solo se logra incrementar la demanda por más vehículos y consecuentemente el crecimiento innecesario e inconveniente del área urbana. La estrategia adecuada, sin lugar a duda, está en reducir la necesidad de desplazamiento (ciudades dentro de la ciudad, la ciudad de 15 minutos, entre otras) y el ejercicio a cabalidad de la Ingeniería de Trafico.

(*) Jefe del Departamento Administrativo
de Tránsito y Transporte de Bogotá – 1.970

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